“Me gozo en las obras de tus manos”

Salmo 91, 5.

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sábado, 12 de diciembre de 2015

Via Matris



Via Matris
(La Santísima Virgen vuelve desde el Sepulcro a su casa, Via Crucis Desandado)
por L.C. Flores Mateos, S.J.

miércoles, 22 de julio de 2015

RESIGNACIÓN





¡Bendito seas, Señor,
por tu infinita bondad;
porque pones con amor
sobre espinas de dolor
rosas de conformidad!.

¡Qué triste es mi caminar!...
Llevo en el pecho escondido
un gemido de pesar,
y en mis labios un cantar
para esconder mi gemido.

Tú sólo, Dios y Señor,
Tú, que por amor me hieres;
Tú, que con inmenso amor,
pruebas con mayor dolor
a las almas que más quieres,

Tú sólo lo has de saber;
que sólo quiero contar
mi secreto padecer
a quien lo ha de comprender
y lo puede consolar.

 ¡Bendito seas, Señor,
por tu infinita bondad,
porque pones con amor,
sobre espinas de dolor,
rosas de conformidad!...

viernes, 3 de abril de 2015

JESÚS SE ABRAZA CON LA CRUZ




Acércate, Bienamada,
la de los brazos abiertos.
A ti corro enamorado
con un ciclón de deseos.
Tengo sed de tu regazo
para morir en silencio.
Amada, la presentida
desde los montes eternos,
la elegida por el Padre
para el Varón Unigénito,
eres morena de sol
y tienes olor a cedro;
yo pondré sobre tus hombros
el lino en flor de mi cuerpo
y un rojo manto prendido
con cinco rosas de fuego:
¡divino traje de bodas
en el abrazo supremo!
Ven a mis brazos, Amada,
la de los brazos abiertos.
Bajo la noche del odio
iremos por el sendero
relampagueante de gritos
y enraizado de tropiezos:
¡que el amor siempre camina
por sendas de sufrimiento!
Cuando estemos en la cumbre
unidos los dos y quietos,
en holocausto humeante,
transverberados de fuego,
una nueva epifanía
alumbrará tierra y cielo.
Serás llamada Señora
y Madre de muchos pueblos.
Vendrán a ti con sus dones
los reyes del mundo entero.
Con tus brazos extendidos
serás rosa de los vientos
que conduzca caminantes
a mi Corazón abierto.
Los que a Mí quieran venir
tendrán que amarte primero...

Salgamos ya, Bienamada,
la de los brazos abiertos.


Romancero de la Vía Dolorosa, 2a estación.
P. Benjamín Sánchez Espinoza


martes, 31 de marzo de 2015

SALUTACION DE CRISTO A LA CRUZ EN EL CALVARIO





“Ven, estandarte de inmortal memoria,
Que has de triunfar del espantoso infierno,
Y, siempre digno de alabanza y gloria,
Fundarás en la Iglesia mi gobierno.
Y en el final juicio, con victoria
Universal y resplandor eterno,
Lucirás, y entre nobles compañías
De ilustres santos y en perpetuos días...

Árbol de vida y árbol de la ciencia
Del mismo bien, y palma victoriosa
De donde cogerá con más prudencia
Que Eva el fruto de amor, mi bella esposa,
Ven, que en ti mi suave providencia
Sombra le ha de hacer maravillosa,
Para que ya descanse, ya se aliente,
Hasta que a verme suba claramente.

Ven, ¡oh sagrada cruz! dame tus brazos,
Que yo te doy con caridad los míos,
Y te regalo con estrechos lazos,
Para mí fuertes, para el hombre píos;
Y si a tu amor no bastan mis abrazos,
Yo te prometo de mi sangre ríos,
Con que lavada y bella y dulce quedes,
Y rica al fin para ofrecer mercedes.

Ven, que en ti hallarán los pecadores
De infinita piedad la fuente abierta,
Y de gracia, dulzuras y favores
Los justos franca la dichosa puerta.
Salud el mundo, el cielo resplandores,
Su triunfo Dios, su vida el hombre cierta;
“Ven, cruz, y vamos”. Dijo, y recibióla
Con un beso de paz y levantóla.

De “La Cristiada”.

Fr. DIEGO DE HOJEDA (español, 1571-1665)

miércoles, 13 de abril de 2011

DAME, SEÑOR...



“Dame, Señor, que cuando el alba bella


el cielo azul de blancas nubes orne,


tu cruz yo abrace, y me deleite en ella,


y con su ilustre púrpura me adorne;


y cuando la más linda y clara estrella


a dar su nueva luz al aire torne,


mi alma halle el árbol de la vida,


y a ti, su fruto saludable, asida.”




“Y cuando el sol por la sublime cumbre


en medio esté de su veloz carrera,


La santa luz, con su divina lumbre


más ardiente que el sol, mi pecho hiera;


y al tiempo que la noche más se encumbre


con negras plumas en la cuarta esfera,


yo a los pies de tu cruz, devoto y sabio


tus llagas bese con humilde labio.”




“Cuando el sueño a los ojos importante


los cierre, allí tu cruz se me presente,


y cuando a la vigilia me levante,


ella tu dulce cruz me represente:


cuando me vista, vista el rutilante


ornato de cruz resplandeciente,


y moje, cuando coma, en tu costado


el primero y el último bocado.”




“Cuando estudie en el arte soberana


de tu cruz, la lección humilde aprenda;


y en ese pecho, que dulzura mana,


tu amor sabroso y tierno comprehenda;


y toda gloria me parezca vana,


si no es la que en tu cruz ame y aprenda;


y el más rico tesoro, gran pobreza,


y el deleite mayor suma vileza.”




Fray Diego de Hojeda



(tomado de La Cristiada)


ECLIPSE DE SOL EN LA MUERTE DEL REDENTOR




Estaba el sol entonces coronado


De largas puntas de diamantes finos,


Y, en medio de su curso levantado,


Los montes abrasaban Palestinos.


Miguel, viendo a su Dios crucificado,


Desnudo ante los bárbaros indignos.


Con hidalga vergüenza y noble celo


Baja del cielo empíreo al cuarto cielo:



Y a los fuertes caballos rutilantes


Que echaban fuego por las bocas de oro,


Las ruedas volteando coruscantes


Que dan al mundo nuevo gran tesoro;


Los encendidos frenos radiantes,


Sin guardar al planeta más decoro,


Asía con la una mano valerosa,


Y con otra la maquina espantosa.



Y el carro así parado, alzó los ojos


Al sol, que con mil ojos le miraba,


Y fulminando por la vista enojos.


El fin de sus intentos aguardaba:


Abriendo, pues, Miguel sus labios rojos,


Con voz le dijo resonante y brava,


Increpando al planeta excelsamente,


Porque daba su luz resplandeciente:



"¿Es posible inmortal, noble criatura,


Que miras a tu Dios en cruz desnudo,


Y ofreces luz a aquella gente dura


Que sin miedo en la cruz ponerlo pudo?


Cubra tu clara faz de noche oscura.


Con razón fiera y con verdad sañudo,


Desate el mundo así sus gruesas nieblas,


Y a su Creador conozca en tus tinieblas.



Dijo y el sol avergonzado luego,


Sus rayos en sí propios recogidos,


Negó su bella lumbre al mundo ciego


Por dejar a los hombres confundidos:


Espantóse el romano, admiró al griego,


Ambos en esta ciencia esclarecidos,


Ver un eclipse tal, y el crudo hebreo


Se quedó pertinaz en su deseo.



Fray Diego de Hojeda


(Gentileza de Aldo H. Delorenzi)



martes, 5 de abril de 2011

DELANTE DE LA CRUZ



Delante de la cruz, los ojos míos



quédenseme, Señor, así mirando,



y sin ellos quererlo, estén llorando,



porque pecaron mucho y están fríos.





Y estos labios que dicen mis desvíos,



quédenseme, Señor, así cantando,



y sin ellos quererlo estén rezando,



porque pecaron mucho y son impíos.





Y así con la mirada en Vos prendida,



y así con la palabra prisionera,



como la carne a vuestra Cruz asida



quédeseme, Señor, el alma entera;





Y así clavada en vuestra Cruz mi vida,



Señor, así, cuando queráis me muera.





Rafael Sánchez Mazas