sábado, 12 de diciembre de 2015
Via Matris
miércoles, 22 de julio de 2015
RESIGNACIÓN
viernes, 3 de abril de 2015
JESÚS SE ABRAZA CON LA CRUZ
la de los brazos abiertos.
con un ciclón de deseos.
desde los montes eternos,
la elegida por el Padre
para el Varón Unigénito,
eres morena de sol
y tienes olor a cedro;
el lino en flor de mi cuerpo
y un rojo manto prendido
con cinco rosas de fuego:
en el abrazo supremo!
Ven a mis brazos, Amada,
la de los brazos abiertos.
iremos por el sendero
relampagueante de gritos
y enraizado de tropiezos:
por sendas de sufrimiento!
unidos los dos y quietos,
en holocausto humeante,
transverberados de fuego,
una nueva epifanía
alumbrará tierra y cielo.
y Madre de muchos pueblos.
los reyes del mundo entero.
serás rosa de los vientos
que conduzca caminantes
a mi Corazón abierto.
tendrán que amarte primero...
la de los brazos abiertos.
martes, 31 de marzo de 2015
SALUTACION DE CRISTO A LA CRUZ EN EL CALVARIO
miércoles, 13 de abril de 2011
DAME, SEÑOR...
“Dame, Señor, que cuando el alba bella
el cielo azul de blancas nubes orne,
tu cruz yo abrace, y me deleite en ella,
y con su ilustre púrpura me adorne;
y cuando la más linda y clara estrella
a dar su nueva luz al aire torne,
mi alma halle el árbol de la vida,
y a ti, su fruto saludable, asida.”
“Y cuando el sol por la sublime cumbre
en medio esté de su veloz carrera,
La santa luz, con su divina lumbre
más ardiente que el sol, mi pecho hiera;
y al tiempo que la noche más se encumbre
con negras plumas en la cuarta esfera,
yo a los pies de tu cruz, devoto y sabio
tus llagas bese con humilde labio.”
“Cuando el sueño a los ojos importante
los cierre, allí tu cruz se me presente,
y cuando a la vigilia me levante,
ella tu dulce cruz me represente:
cuando me vista, vista el rutilante
ornato de cruz resplandeciente,
y moje, cuando coma, en tu costado
el primero y el último bocado.”
“Cuando estudie en el arte soberana
de tu cruz, la lección humilde aprenda;
y en ese pecho, que dulzura mana,
tu amor sabroso y tierno comprehenda;
y toda gloria me parezca vana,
si no es la que en tu cruz ame y aprenda;
y el más rico tesoro, gran pobreza,
y el deleite mayor suma vileza.”
Fray Diego de Hojeda
(tomado de La Cristiada)
ECLIPSE DE SOL EN LA MUERTE DEL REDENTOR
Estaba el sol entonces coronado
De largas puntas de diamantes finos,
Y, en medio de su curso levantado,
Los montes abrasaban Palestinos.
Miguel, viendo a su Dios crucificado,
Desnudo ante los bárbaros indignos.
Con hidalga vergüenza y noble celo
Baja del cielo empíreo al cuarto cielo:
Y a los fuertes caballos rutilantes
Que echaban fuego por las bocas de oro,
Las ruedas volteando coruscantes
Que dan al mundo nuevo gran tesoro;
Los encendidos frenos radiantes,
Sin guardar al planeta más decoro,
Asía con la una mano valerosa,
Y con otra la maquina espantosa.
Y el carro así parado, alzó los ojos
Al sol, que con mil ojos le miraba,
Y fulminando por la vista enojos.
El fin de sus intentos aguardaba:
Abriendo, pues, Miguel sus labios rojos,
Con voz le dijo resonante y brava,
Increpando al planeta excelsamente,
Porque daba su luz resplandeciente:
"¿Es posible inmortal, noble criatura,
Que miras a tu Dios en cruz desnudo,
Y ofreces luz a aquella gente dura
Que sin miedo en la cruz ponerlo pudo?
Cubra tu clara faz de noche oscura.
Con razón fiera y con verdad sañudo,
Desate el mundo así sus gruesas nieblas,
Y a su Creador conozca en tus tinieblas.
Dijo y el sol avergonzado luego,
Sus rayos en sí propios recogidos,
Negó su bella lumbre al mundo ciego
Por dejar a los hombres confundidos:
Espantóse el romano, admiró al griego,
Ambos en esta ciencia esclarecidos,
Ver un eclipse tal, y el crudo hebreo
Se quedó pertinaz en su deseo.
Fray Diego de Hojeda
(Gentileza de Aldo H. Delorenzi)
martes, 5 de abril de 2011
DELANTE DE LA CRUZ

Delante de la cruz, los ojos míos
quédenseme, Señor, así mirando,
y sin ellos quererlo, estén llorando,
porque pecaron mucho y están fríos.
Y estos labios que dicen mis desvíos,
quédenseme, Señor, así cantando,
y sin ellos quererlo estén rezando,
porque pecaron mucho y son impíos.
Y así con la mirada en Vos prendida,
y así con la palabra prisionera,
como la carne a vuestra Cruz asida
quédeseme, Señor, el alma entera;
Y así clavada en vuestra Cruz mi vida,
Señor, así, cuando queráis me muera.
Rafael Sánchez Mazas



