“Me gozo en las obras de tus manos”

Salmo 91, 5.

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martes, 23 de marzo de 2010

CIRIOS


Nada mejor que el cirio, entre las materialidades del culto, para simbolizar vivamente la presencia-ausencia del ser humano, para representarle en figura. Aquella forma ingenua de la vernácula religiosidad que tan profundamente puebla camarines de santuario de fotografías personales o de otros retratos votivos –y que, después de todo, tuvo un antecedente egregio en la iconografía de los monumentos funerarios y en las imágenes de donador, incluidas en retablos ilustres-, no alcanza, no, la plenitud de sentido que este simple tubillo de cera, con un pábulo por eje y que el fuego hace hablar, a tiempo de consumirle. Sobre el altar, el cirio es imagen de Jesucristo. Ante el altar, imagen del Hombre. La cera del cirio es la imagen del Hombre. El pábulo, de su alma. La llama, de su Angel. Sin pretenderse perdurable, como el retrato; frágil en el frío y maleable en el calor; humilde, pero erecto; a todos sus hermanos parecido, aunque entre todos solitario; humilde en la estampa, pero sabedor de sus posibilidades de luz, trasúntanse en el cirio la miseria y la grandeza de la condición human: el destino de lo que fue, en su origen según la natura, secreción de insecto y contiene, en su figurativa entidad según el espíritu, vocación de idea.
El cirio es, en fin, entre las materialidades del culto, aquella que nos ofrece seguridades mejores de no terminar en basura.

EUGENIO D’ORS

sábado, 28 de noviembre de 2009

Lo que da valor a una vida...



“Lo que da valor a una vida son las tentaciones a las que no se ha querido ceder. La frondosidad de un árbol viene de aquellas ramas que a tiempo fueron podadas. El clasicismo de una obra de arte vale lo que valen las expresiones que se han sacrificado por ella. Fuerte es una prosa por las cosas que en ella no han sido dichas. Fuerte es un poema por las imágenes en él desechadas. Fuerte una arquitectura por los ornamentos de los que se han sabido prescindir. Y un amor, fuerte por los besos que no se han dado”.

Eugenio d’Ors, Glosario, VII-1914.