“Me gozo en las obras de tus manos”

Salmo 91, 5.

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viernes, 29 de julio de 2011

MIRANDO EL CIELO - OBSERVATORIO PARANAL CHILE


"Cuando contemplo tus cielos,
hechura de tus dedos,
la luna y las estrellas
que Tú pusiste en su lugar..."

Salmo 8, 4.

miércoles, 9 de junio de 2010

LA GLORIA DE DIOS EN LA CREACION


Salmo 8 - La gloria de Dios en la Creación


¡Oh Dios, Señor nuestro,
cuán admirable es tu Nombre en toda la tierra!
Tú, cuya gloria cantan los cielos,
te has preparado la alabanza
de la boca de los pequeños y de los lactantes,
para confundir a tus enemigos
y hacer callar
al adversario y al perseguidor.

Cuando contemplo tus cielos,
hechura de tus dedos,
la luna y las estrellas
que Tú pusiste en su lugar...
¿Qué es el hombre para que Tú lo recuerdes,
o el hijo del hombre para que te ocupes de él?

Tú lo creaste poco inferior a Dios,
le ornaste de gloria y de honor.
Le diste poder sobre las obras de tus manos,
y todo lo pusiste bajo sus pies:
Las ovejas y los bueyes todos,
y aun las bestias salvajes,
las aves del cielo y los peces del mar,
y cuanto surca las sendas del agua.

¡Oh Dios, Señor nuestro,
cuán admirable es tu Nombre en toda la tierra!

lunes, 28 de diciembre de 2009

CUAN ADMIRABLE ES TU NOMBRE




¡Oh Dios, Señor nuestro,
cuán admirable es tu Nombre en toda la tierra!

(Salmo 8, 2)


¡Cuán admirable! ¡Y cuán poco lo admiramos no obstante que Él ha derrochado magnificencia en la naturaleza. ¿Cuántos se detienen a admirar los crepúsculos o las estrellas, más sublimes que las montañas o el mar? Jesús fue profetizado con el nombre de Admirable (Is. 9,6). Y así se presentará, según San Pablo, cuando aparezca en gloria y majestad (IITes. 1,10) como en la Transfiguración (Marc. 9,1).


Mons. Straubinger

sábado, 28 de noviembre de 2009

Fruto seguro de la palabra divina



SALMO 1
Fruto seguro de la Palabra divina

¡Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni pone el pie en el camino de los pecadores,
ni entre los burladores toma asiento,
mas tiene su deleite en la Ley del Señor,
y en ella medita de día y de noche!
Es como un árbol
plantado junto a ríos de agua,
que a su tiempo dará fruto
y cuyas hojas no se marchitan;
todo cuanto hiciere prosperará.
No así los malvados, no así.
Ellos son como paja que el viento desparrama.
Por eso en el juicio no estarán en pie los malvados,
ni los pecadores en la reunión de los justos.
Porque el camino de los justos lo cuida el Señor,
y el camino de los malvados tiene mal fin.
(Traducción de Mons. Juan Straubinger)