“Me gozo en las obras de tus manos”

Salmo 91, 5.

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viernes, 24 de febrero de 2012

LA AMISTAD DE CRISTO


“El sentido común, al que se considera propio de la salud mental, jamás ha vuelto loco a un hombre. Sin embargo, el sentido común nunca ha movido montañas y mucho menos las ha arrojado al mar. Ha sido el gozo fascinante de la compañía consciente de Jesucristo lo que ha dado paso a los enamorados, a los gigantes de la historia. En su torpe visión, el mundo califica de anormal la amistad con Jesucristo y la pasión que despierta en quienes la viven, en tanto que la Iglesia la considera sobrenatural. ‘Este cura, exclamaba Santa Teresa en un momento de gran intimidad con su Señor, es la persona adecuada para ser uno de nuestros amigos’”

 
Robert Hugh Benson, “La amistad de Cristo”

lunes, 8 de febrero de 2010

AMISTAD


“Si se trata de la felicidad en la vida presente, según dice Aristóteles, el hombre feliz necesita de los amigos, no para su utilidad, pues se basta a sí mismo; ni por el deleite, toda vez que lo tiene perfecto en la vida virtuosa; pero sí por la buena operación, esto es, para hacerles bien, y para gozarse en verlos disfrutar de sus beneficios, y para que cooperen con él en la práctica del bien. Porque el hombre para obrar bien ha menester de la cooperación de los amigos, lo mismo en el ejercicio de la vida activa que en los actos de la contemplativa”.

Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, II-I, q. IV, 8.

lunes, 28 de diciembre de 2009

JESUS, AMIGO UNICO



Jesús, Tú eres el Amigo único y verdadero; no sólo compartes cada uno de mis padecimientos, sino que lo tomas sobre Ti y conoces el secreto de transformármelo en gozo. Me escuchas con bondad y, cuando te cuento mis amarguras, me las suavizas.

Te encuentro en todo lugar, jamás te alejas y, si me veo obligado a cambiar de residencia, te encuentro allí donde voy. Nunca te hartas de escucharme;, jamás te cansas de hacerme bien. Si te amo, estoy seguro de ser correspondido; no tienes necesidad de lo mío ni te empobreces al otorgarme tus dones. No obstante que soy un hombre pobre, nadie (sea noble, inteligente o santo) podrá robarme tu amistad. La misma muerte que separa a los amigos todos, me reunirá contigo.

Ninguna de las adversidades de la edad o del azar lograrán jamás alejarme de ti; más bien, por el contrario, nunca gozaré con tanta plenitud de tu presencia ni jamás me estarás tan cercano, cuanto en el momento en que todo parecerá conspirar contra mi.

Sólo Tú aciertas a soportar mis defectos con extremada paciencia. Incluso mis infidelidades e ingratitudes, aunque te ofenden, no te impiden estar siempre dispuesto a concederme tu gracia y tu amor, si yo las deseo.


San Claudio de la Colombiere

AMISTAD VERDADERA



La amistad que puede acabar nunca fue verdadera.

San Jerónimo – Carta a Rufino, monje.



Verdadera es aquella amistad que pega el engrudo de Cristo, que no se funda en un interés, ni sólo la presencia corporal, ni en lisonjas taimadas y engañosas, sino en el temor de Dios y en el estudio de las Divinas Escrituras...

San Jerónimo – Carta a Paulino de Nola



martes, 1 de diciembre de 2009

El alejamiento de los que se decían nuestros amigos...




“El alejamiento de los que se decían nuestros amigos es una desilusión infaltable para el que sufre la adversidad y para el verdadero seguidor de Cristo”.

Monseñor Straubinger-Comentario al Salmo 87-9.