“Me gozo en las obras de tus manos”

Salmo 91, 5.

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martes, 5 de abril de 2011

EL CHARQUITO



Hundido en la peña


Más sola y más dura,


El charquito sueña


Con la estrella pura.



En callado vuelo,


Su limpia mirada


Busca por el cielo


La luz de su amada.



Con el alma entera


Perdida en la altura,


El charquito espera


Que se ponga obscura.



Cuando en él anida


La estrella soñada,


Su agüita llovida


Parece llorada.




FRANCISCO LUIS BERNÁRDEZ




lunes, 20 de diciembre de 2010

EL ESTABLO


EL ESTABLO

Quiso nacer en las casas

De los hombres, por amor:

Los hombres estaban ciegos

Y le dijeron que no.

Recorrió todas las puertas,

Pero ninguna se abrió.

Los pechos, también cerrados,

No tenían compasión.

Señor:

En un establo es mejor.

Llamó con mano cansada

En la puerta del mesón,

Pero allí no había sitio

Para que naciera Dios.

Recorrió todo Belén

Sin hallar un corazón

Que le hiciera un lugarcito

Para nacer por amor.

Señor:

En un establo es mejor.

Pero las bestias humildes

Reconocieron su voz,

Y en el establo le dieron

Abrigo y consolación.

Y entre el buey agradecido

Y el asno lleno de amor,

Para salvar a los hombres

Pudo nacer el Señor.

Señor:

En un establo es mejor.

FRANCISCO LUIS BERNÁRDEZ

viernes, 3 de diciembre de 2010

SONETO A MOZART

1791 - 5 de Diciembre - 2010

Aniversario de la muerte de Wolfgang Amadeus Mozart




Dáme asilo en tu reino compasivo,
Príncipe de cristal y de azucena,
Pues vengo fatigado y tengo pena,
Porque soy de la tierra y estoy vivo.

Hazme un sitio de paz en la serena
Soledad de tu mundo sensitivo
Para olvidar que el tiempo fugitivo
Todavía me agobia y me encadena.

Déjame descansar con toda el alma
Desvanecida en luminosa calma
Junto al río de amor de tu armonía,

Escuchando el afán del agua pura
Por infundirle voz a mi alegría
Y silencio sin fin a mi amargura.


FRANCISCO LUIS BERNÁRDEZ

SONETO GRABADO EN EL TRONCO DE UN ARBOL



Aquel afán de ser, árbol amigo,
Que me dejó grabado en tu corteza
Fue tan grande y de tal naturaleza
Que mientras vivas viviré contigo;

Pues hasta cuando el tiempo, su enemigo,
Me haya borrado de tu fortaleza,
Y estén muertas la mano y la cabeza
Que me han dejado aquí, como testigo,

Aquel afán de vida que me inflama
Subirá con tu savia confundido
Y, en un último esfuerzo de su ardor,

Se asomará al temblor de cada rama,
Al sagrado calor de cada nido
Y al silencio feliz de cada flor.


FRANCISCO LUIS BERNÁRDEZ