“Me gozo en las obras de tus manos”

Salmo 91, 5.

jueves, 28 de marzo de 2013

SONETO A CRISTO CRUCIFICADO




No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

Anónimo




miércoles, 30 de enero de 2013

STELLA MARIS



Salve Estrella del mar, Santa Madre de Dios

y siempre Virgen, feliz Puerta del cielo.

Tú que has recibido el saludo de Gabriel,
y has cambiado el nombre de Eva,
establécenos en la paz.

Rompe las ataduras de los pecadores,
da luz a los ciegos, aleja de nosotros los males
y alcánzanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre: reciba nuestras súplicas
por medio de Ti, Aquél que, naciendo por nosotros,
aceptó ser Hijo tuyo.

¡Oh, Virgen incomparable! ¡Amable como ninguna!
Haz que, libres de nuestras culpas,
permanezcamos humildes y castos.

Danos una vida limpia,
prepáranos un camino seguro; para que,
viendo a Jesús, nos alegremos eternamente contigo.

Demos alabanza a Dios Padre,
gloria a Cristo Soberano y también al Santo Espíritu,
a los Tres un mismo honor. Amén.

EN EL MAR


Como un petrel que sobre la erizada

superficie del mar plúmbea y movida
volando sin cesar toda la vida
y con las olas por precaria almohada

la su indígena playa ya olvidada
toda esperanza de volver perdida
así boga mi alma mal dormida
sobre una eterna soledad salada.

Sólo un oscuro instinto la encamina
un increíble esfuerzo la sostiene
un fuego la alimenta y determina
el aire la mantiene

hacia el bajel azul de un rey que viene
hacia un sueño de amor inmenso y lene
y una ignota golconda diamantina.


Leonardo Castellani.
Naboland, 22 de diciembre de 1947.



EL MAR INMUTABLE




Pinturas de Walter Langley (1852-1922)



Pintura de Oscar Bjorck (1860-1939)


The unchanging sea, de D. W. griffith (1910)








"La Verdad es volvedora..."
(Castellani)

EL MAR


martes, 9 de octubre de 2012

TERESITA



Teresita

Oh, Teresita,
divino juego
te regaló tu Niño
el Rey del Cielo.
Oh, Teresita,
salvar las almas
es tu ajetreo
en la dulce Casa de Recreo.
Oh, Teresita,
recoge mis deseos
y pinta tus jardines
cual rosas del Carmelo.
Oh, hermanita,
tan ocupada en tu sosiego,
pídele al Amor de los amores
que salve a los que quiero.
Oh, Teresita,
cabe el manso Cordero,
envíame tan sólo
de tus flores un pétalo,
para calmar la amargura
de este destierro.
Oh, Teresita,
maestra del humilde
caminito del Cielo,
enséñame a decir
a Jesús con mi vida,
a decirle: Te quiero.



ORACION CRISTIANA



Oración Cristiana

A ti me vuelvo, gran Señor, que alzaste,
A costa de tu sangre y de tu vida,
La mísera de Adán primer caída,
Y a donde él nos perdió, tú nos cobraste.

A ti, pastor bendito, que buscaste
De las cien ovejuelas la perdida,
Y hallándola del lobo perseguida,
Sobre tus santos hombros te la echaste:

A ti me vuelvo en mi aflicción amarga,
Y a ti toca, Señor, el darme ayuda,
Que soy cordero de tu aprisco ausente;

Y temo que a carrera corta o larga,
Cuando a mi daño tu favor no acuda,
Me ha de alcanzar esta infernal serpiente.

MIGUEL DE CERVANTES

ORACION DEL NIÑO AL ACOSTARSE




ORACION DEL NIÑO AL ACOSTARSE

Dame, oh Dios, tu bendición
antes de entregarme al sueño,
y de todos los que amo
cuida Tú, mientras yo duermo.

Por mi madre, por mi padre,
por mis hermanos te ruego,
que los guardes largos años
en salud, fuerza y contento.

Dales consuelo a los tristes,
y remedio a los enfermos
pan a los menesterosos,
y hogar y amparo a los huérfanos.

Que Te bendecimos todos
por tanto que Te debemos,
y que al dormir el sueño último
despertemos en tu Reino.

Rafael Pombo

LA ORACION

LA ORACIÓN

Madre, me han dicho los sabios
que no hay cosa más veloz
que la luz, que en un momento
recorre sin dilación
miles de leguas. ¡Ay, madre,
quién fuera rayo de sol!

-Hijo mío, dí a esos sabios
que aun recorre más la oración:
¡Que antes que asome a los labios
ya la está escuchando Dios!