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jueves, 23 de octubre de 2014
martes, 9 de octubre de 2012
ORACION DEL NIÑO AL ACOSTARSE
Dame, oh Dios, tu bendición
antes de entregarme al sueño,
y de todos los que amo
cuida Tú, mientras yo duermo.
Por mi madre, por mi padre,
por mis hermanos te ruego,
que los guardes largos años
en salud, fuerza y contento.
Dales consuelo a los tristes,
y remedio a los enfermos
pan a los menesterosos,
y hogar y amparo a los huérfanos.
Que Te bendecimos todos
por tanto que Te debemos,
y que al dormir el sueño último
despertemos en tu Reino.
Rafael Pombo
martes, 14 de agosto de 2012
MI ALMA ANTIGUA DE NIÑO
Balada de la placeta (fragmento)
Se ha llenado de luces
mi corazón de seda,
de campanas perdidas,
de lirios y de abejas;
y yo me iré muy lejos,
más allá de esas sierras,
más allá de los mares,
creca de las estrellas,
para pedirle a Cristo
Señor, que me devuelva
mi alma antigua de niño,
madura de leyendas,
con el gorro de plumas
y el sable de madera.
Federico García Lorca
jueves, 11 de febrero de 2010
NIÑOS

“Ante vuestra mesa de trabajo y en la soledad en que Dios habla al corazón, deberíais escuchar como escucha el niño y escribir como el niño habla. El niño es sencillo y despejado, porque no tiene aun voluntad propia, criterio, deseos ficticios, pasiones. A su inocente confianza y a su palabra abierta se une un poderoso interés. Un hombre maduro y lleno de experiencia que supera sin embargo conservar ese candor sería un hermoso receptáculo de la verdad y su voz resonaría en lo íntimo de las almas”.
A. D. Sertillanges
A. D. Sertillanges
sábado, 6 de febrero de 2010
NIÑOS

“Una de las cosas más lindas de mirar que hay en la creación son los niños: son seres confortantes y milagrosos. Son seres de asombro. Aunque parezca mentira, todos los niños son cosas nuevas, de lo más nuevo que existe; y como el intelecto tiene la propiedad de asombrarse de lo nuevo, son de las cosas más asombrosas que hay. (Son bastante fastidiosos también a veces; pero es por eso mismo). No hay dos iguales, cada uno difiere de los otros; y no sólo de los otros que van en el mismo coche, sino de todos los que han vivido y vivirán en el futuro, si el mundo no se acaba. Cuando se hacen grandes se vuelven iguales, y se los puede estudiar entonces con las retículas del caracterólogo. Se sientan en un café y dicen las mismas cosas. Se van a confesar y hacen los mismos pecados. Desean y buscan las mismas macanas: plata, mujeres, honores, comodidades. Pero el niño es nuevo, simple, original e imprevisible. Toda la creación se vuelve a crear de nuevo en él. Las madres saben esto”
P. Castellani – “Las ideas de mi tío el cura".
NIÑOS

Tratamos con respeto a los niños porque atisbamos la trascendencia en lo que son y en lo que hacen, cosa que no sentimos respecto a los adultos. La misma pequeñez de los niños hace posible que les miremos como si fueran prodigios maravillosos. Nos da la impresión de que estamos tratando con una raza nueva que sólo se puede ver con microscopio. Al contemplar vidas tan humanas y sin embargo tan pequeñas, sentimos como si nosotros mismos nos hubiéramos inflado hasta alcanzar dimensiones vergonzosas. Sentimos hacia esas criaturas el mismo tipo de obligación que podría sentir una divinidad si hubiera creado algo que no pudiera entender. Tal vez su aspecto gracioso es el vínculo más atractivo de todos los que mantienen unido al mundo.
G. K. Chesterton
lunes, 28 de diciembre de 2009
DORMIDOS

Cinco chicos van dormidos
en esta tarde de estío;
como el tambor sin su ruido
han callado todo lío.
Cinco chicos van dormidos
al fondo del colectivo;
como pollitos en nidos
el cansancio ha cohibido.
Cinco chicos van dormidos
pero uno se despertó;
y grita a quien tenga oídos:
“todos duermen menos yo”.
F. M.
jueves, 17 de diciembre de 2009
LOS JUGUETES

Mi niñito que mira con ojos pensativos
y que se mueve y habla pausado y discretísimo
siete veces mi ley, con todo, ha trasgredido.
Lo he castigado áspero,
y un beso le he negado:
su madre, tan paciente, hace tiempo que ha muerto.
Pensando que esa pena el sueño intranquiliza,
lo visité en su lecho,
pero vi que dormía,
con los párpados bajos y aún humedecidos
en llanto cristalino.
En tanto lo besaba,
sobre su propio llanto dejé caer mis lágrimas.
Ahí en su cabecera,
él había puesto, cerca,
una caja de fichas y una piedra veteada,
un pedazo de vidrio recogido en la arena,
y seis o siete valvas,
un frasco con campánulas,
y dos sueldos franceses, con esmero dispuestos,
para atenuar en algo su tierno desconsuelo.
Así, ya en la alta noche, cuando alcé mi oración,
lloré y le dije a Dios:
¡Ah! Cuando al fin durmamos con el aliento quedo,
y ya no te irritemos, en la muerte serenos,
y cuando Tú recuerdes con qué pobres juguetes
hicimos en la tierra nuestras dichas más fuertes,
y lo muy débilmente que aquí hemos cumplido
tu gran mandato caritativo,
entonces, con no menos paternal tolerancia
que la que muestro ahora yo que soy sólo barro,
depón toda Tu cólera, y dinos soberano:
“Siento piedad infinita por vuestras chiquilladas”.
Coventry Patmore
(Traducción de Ángel J. Battistessa)
martes, 1 de diciembre de 2009
La cuna

LA CUNA
Hoy no pudimos más, y envueltos
del crepúsculo azul en la penumbra,
nos fuimos por el pueblo lentamente
a comprar una cuna.
Y compramos de intento la más pobre,
mimbre trenzado a la manera rústica,
cuna de labradores y pastores...
Hijo: la vida es dura.
Baldomero Fernández Moreno
Hoy no pudimos más, y envueltos
del crepúsculo azul en la penumbra,
nos fuimos por el pueblo lentamente
a comprar una cuna.
Y compramos de intento la más pobre,
mimbre trenzado a la manera rústica,
cuna de labradores y pastores...
Hijo: la vida es dura.
Baldomero Fernández Moreno
La cuna

LA CUNA
Trajeron la cuna. Ligera,
la entró mi ruidosa alegría;
y solo con Dios en la espera,
me puse a mecerla vacía.
José Pedroni
Trajeron la cuna. Ligera,
la entró mi ruidosa alegría;
y solo con Dios en la espera,
me puse a mecerla vacía.
José Pedroni
La cuna

LA CUNA
Si yo supiera de qué selva vino
el árbol vigoroso que dio el cedro
para tornear la cuna de mi hijo...
Quisiera bendecir su nombre exótico.
Quisiera adivinar bajo qué cielo,
bajo qué brisas fue creciendo lento
el árbol que nació con el destino
de ser tan puro y diminuto lecho.
Yo elegí esta cunita
una mañana cálida de enero.
Mi compañero la quería de mimbre
blanca y pequeña como un lindo cesto,
pero hubo un cedro que nació hace años
con el signo de ser para mi hijo,
y preferí la de madera rica
con adornos de bronce. ¡Estaba escrito!
A veces mientras duerme el pequeñuelo,
yo me voy a forjar bellas historias:
quizás bajo su copa una cobriza
madre venía a amamantar su niño
todas las tardecitas a la hora
en que este cedro amparador de nidos,
se llenaba de pájaros con sueño,
de música de arrullos y de píos.
¡Debió de ser tan alto y tan erguido!
¡Tan fuerte contra el viento y la borrasca
que jamás el granizo le hizo mella
ni nunca el cierzo doblegó sus ramas!
El, en las primaveras, retoñaba
primero que ninguno. ¡Era tan sano!
Tenía el aspecto de un gigante bueno
con su gran tronco y su ramaje amplio.
Árbol inmenso que te hiciste humilde
para acunar a un niño entre tus gajos:
has de mecer los hijos de mis hijos.
¡Toda mi raza dormirá en tus brazos!
Juana de Ibarbourou
Si yo supiera de qué selva vino
el árbol vigoroso que dio el cedro
para tornear la cuna de mi hijo...
Quisiera bendecir su nombre exótico.
Quisiera adivinar bajo qué cielo,
bajo qué brisas fue creciendo lento
el árbol que nació con el destino
de ser tan puro y diminuto lecho.
Yo elegí esta cunita
una mañana cálida de enero.
Mi compañero la quería de mimbre
blanca y pequeña como un lindo cesto,
pero hubo un cedro que nació hace años
con el signo de ser para mi hijo,
y preferí la de madera rica
con adornos de bronce. ¡Estaba escrito!
A veces mientras duerme el pequeñuelo,
yo me voy a forjar bellas historias:
quizás bajo su copa una cobriza
madre venía a amamantar su niño
todas las tardecitas a la hora
en que este cedro amparador de nidos,
se llenaba de pájaros con sueño,
de música de arrullos y de píos.
¡Debió de ser tan alto y tan erguido!
¡Tan fuerte contra el viento y la borrasca
que jamás el granizo le hizo mella
ni nunca el cierzo doblegó sus ramas!
El, en las primaveras, retoñaba
primero que ninguno. ¡Era tan sano!
Tenía el aspecto de un gigante bueno
con su gran tronco y su ramaje amplio.
Árbol inmenso que te hiciste humilde
para acunar a un niño entre tus gajos:
has de mecer los hijos de mis hijos.
¡Toda mi raza dormirá en tus brazos!
Juana de Ibarbourou
Meciendo

MECIENDO
El mar sus millares de olas
mece divino.
Oyendo a los mares amantes
mezo a mi niño.
El viento errabundo en la noche
mece los trigos.
Oyendo a los vientos amantes
mezo a mi niño.
Dios Padre sus miles de mundos
mece sin ruido.
Sintiendo su mano en la sombra
mezo a mi niño.
Gabriela Mistral
El mar sus millares de olas
mece divino.
Oyendo a los mares amantes
mezo a mi niño.
El viento errabundo en la noche
mece los trigos.
Oyendo a los vientos amantes
mezo a mi niño.
Dios Padre sus miles de mundos
mece sin ruido.
Sintiendo su mano en la sombra
mezo a mi niño.
Gabriela Mistral
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