“Me gozo en las obras de tus manos”

Salmo 91, 5.

sábado, 6 de febrero de 2010

LA REVOLUCION DEL MUNDO MODERNO Y EL CAMPO



“De Bonald (1753-1840), uno de los mejores críticos de la Revolución Francesa, a la que conoció de cerca, estimaba que la consecuencia más decisiva de dicha revolución fue el nacimiento de la sociedad industrial urbana opuesta a la antigua sociedad agraria. “Es con la esperanza de tomar algún día a su cargo esta población superabundante de las ciudades –dice- que un partido en Europa fomenta el desarrollo exagerado de la industria, con la seguridad de dar trabajo a esos brazos desocupados en el taller inmenso de la industria revolucionaria...,pues para destruir todos sirven”. Como escribe el P. Alfredo Sáenz, “el revolucionario no conoce sino una ciencia, la de la destrucción”. Según de Bonald, la oposición entre el agricultor y el industrial reside en el hecho de que “la familia agrícola es sedentaria, en cambio la familia industrial es móvil”; “la primera espera todo de Dios, la otra recibe todo del hombre”.

Guillermo Gueydan de Roussel – El sentido humano y cristiano del campo, “El verbo y el Anticristo”, Ediciones Gladius, 1993.